I/01_21   ELKARTZEN. 
Mural realizado en Irun.

 

 

 

En Septiembre de 2021 realicé un mural en la fachada del edifico Martindozenea, en la ciudad de Irun.

El título del mural hace referencia a las distancias, al movimiento y al encuentro

He procurado encontrar con el edificio una sintonia en lo referente a su uso y funcionalidad, pues en él se desarrollan los proyectos de Gazteleku, GazteARTEan y Konekta.






El Gazteleku es un espacio donde adolescentes y jóvenes de Irun tienen un punto de encuentro para desarrollar actividades muy variadas. El equipo de educadoras que trabajan con ellos les facilitan las herramientas necesarias para realizar diferentes actividades que les ayuden a socializar, procurando encuentros que aúnen formatos educativos y de ocio. Basando de manera activa cada una de las actividades en la creatividad, las habilidades cognitivas, la tolerancia y el respeto entre diferentes, las solidaridad, el descubrimiento continuo de nuevas experiencias relacionadas con situaciones vitales.

Un espacio que actualmente se vincula directamente con ámbitos como la movilidad internacional juvenil, el desarrollo de proyectos encuadrados en algún sector cultural o creativo (Artes visuales, Cine y Audiovisuales, Danza, Literatura, Música, Teatro, Circo, Magia, Bertsolarismo, etc.), proyectos basados en el diálogo, la colaboración, la co-creación entre diferentes colectivos jóvenes y agentes que trabajen en el ámbito de la juventud y la promoción del talento para desarrollar al máximo el potencial de nuestro entorno, así como el desarrollo de iniciativas que desde las prácticas culturales, educativas, sociales planteen estrategias de innovación cultural y social.

 


 

La casa de Oña, conocida como Martindozenea, debió pertenecer a Martín de Aoiz y sus descendientes a tenor de la propia etimología de la palabra.

Construido en 1769 es un edificio de interés histórico debido a sus orígenes, ya que fue mandado construir por Juan José de Montalibet Iturribalzaga, primer Barón de Oña, cuyo padre fue corregidor del Potosí en Perú, y ha estado ligada a este título hasta finales del siglo XX.

Posteriormente la finca fue adquirida por el Ayuntamiento. Se trata de una construcción inspirada en los caseríos.  Es importante la implantación en la parcela, así como las características de la misma.

El escudo de la fachada representa a la familia de Oña.

La casa está rodeada de un gran jardín, protegido por una verja de hierro forjado con dos machones de sillería en la puerta muy bien decorados. El parque tiene una superficie de 6.597 m2 y acoge plantaciones de arbolado de gran porte: tilos, chopos, plátanos y otros de reciente plantación, así como varios macizos arbustivos.